Sin fiestas ni teleferico

Sólo Magda

Más político que religioso promete posicionarse la construcción del Teleférico, en El Marqués misma que dicen quienes saben, que se trata de un anuncio que se lanzó sin la correspondiente medición de impacto, ante la premura de posicionar al gobierno actual.

Si bien, bajo la marcha parece ser que se consolidó hasta un verdadero legítimo, ahora a nombre de la defensa de las fiestas patronales, se busca frenar toda posibilidad de obra, pese a que gobierno dijo enfáticamente que no se utilizarán los cerros de San Pedro o del Bautisterio, de historia tal que los habitantes se encienden ante la idea de que puedan utilizarse para otro tema que no sea religioso.

A través de un comunicado el ayuntamiento se apresuró a notificar que la construcción se migró, será más grande y ya no contempla ninguno de esos recintos que rayan en lo sagrado pero parece que lo de menos ahora, es dialogar: varios habitantes del Socavón decidieron marchar contra el Teleférico.

Es obvio que existió premura en el anuncio, pero también lo es que existen varias personas que ya no desean dialogar, tal vez por la sospecha de que puedan ser “víctimas de un agandalle” o quizá, porque esos sentimientos heridos no les permite dejar pasar el tema sin aprovecharlo de manera política.

Mientras tanto…

El ayuntamiento anuncia que continúa con la idea de construir el Teleférico sí, en otro punto, pero más importante, que será únicamente una porción de una idea más ambiciosa: la instalación de un Ecoparque.

Al difundir ese nuevo “Proyecto Turístico Integral”, se insistió que se colocará en puntos alejados a esos de historia religiosa y que con su creación, se abonará a mantener vivas las tradiciones e historia del municipio.

Entre las ganancias que prometen, provocará la construcción del Ecoparque se encuentra: la oferta de museos, como los del danzante y del agua; áreas de comida, jardín botánico, gimnasio al aire libre, y un mercado artesanal con espacio para productores locales.

También se trabajará en mejorar la imagen urbana y rescatar los espacios históricos de: El Pan de Dulce (que divide El Marqués de Querétaro), La Iglesia Chiquita, el Balneario El Escandón- El Piojito, el Templo de San Pedro y San Pablo así como la Alberca del Capulín, entre otros.

Dos son las versiones de un mismo tema, mismas en las que parece, nadie está dispuesto a ponerse de acuerdo y en lo único que coinciden es en el deseo de mantener la historia religiosa que por 128 años, ostentan los habitantes de El Marqués.