No me agredas, no me mates

Janet López

Patética resulta la necesidad de hacer esa petición y más aún, tener de marco una fecha tan relevante como es el Día Internacional de la Mujer que sin falta, se celebra cada ocho de marzo.

Dentro de esos festejos, es obvio lamentar los cientos, miles, actos de violencia que se registran contra el sector femenino, los tres que por lo reciente; me vienen a la mente, son los de la queretana Yosheline, (a quien no le permitieron regresar a casa), así como los de las argentinas Marina Menegazzo y María José Coni, asesinadas mientras paseaban por Ecuador.

Ambos casos para mi, tienen algo en común: el absurdo interés de dudar de la integridad de las víctimas y que su comportamiento pudiera hacerlas acreedoras de su terrible destino, cómo si la libertad tuviera que ser castigada de la misma forma en que lo harían los escritores de una telenovela barata.

Tras confirmarse el hallazgo del cuerpo de Yosheline, estúpidamente hay personas que pretenden juzgarla por irse con su agresor, sin tomar en cuenta que conocer a la víctima es una de las armas de las que se valen los victimarios, lo que se comprueba con las cifras proporcionadas en enero del 2015 ,por el Reporte de Incidencia Delictiva (Rinde) el Consejo Ciudadano de la ciudad de México. En se informe revela que, por ejemplo, el 70 por ciento de las víctimas de violación conocían a su agresor.

En el caso de las jóvenes argentinas, también pretende hacérseles responsables, lo que con justa razón, enardeció la opinión pública que, por medio de las redes sociales repudió la información que se dio con su muerte, respecto a que las dos mujeres: iban solas.

Que se mantenga esa tendencia a despreciar a las mujeres y querer convertirlas en víctimas a sabiendas de su destino debe terminar: una mujer no busca que le lancen miradas lascivas al salir de la casa, que le griten inmundicias al acudir a la escuela o que la violen o maten por ir a vacacionar sin la presencia de un hombre.

Esa mentalidad sin embargo; persiste, y resulta altamente peligrosa en una nación como México, que concentra la mitad de todos los crímenes cometidos en contra de mujeres y niñas en el mundo. Las cifras las tomó la página Animal Político del estudio “Carga Global de la Violencia Armada 2015. Cada Cuerpo Cuenta” elaborado y publicado cada tres años por dos organizaciones no gubernamentales europeas con el apoyo de Naciones Unidas.

En ese estudio se revela que en seis años, más de mil 900 mujeres y niñas murieron asesinadas de forma violenta en México, casi la mitad de ellas con armas de fuego, lo que convierte al país como una de las nueve naciones latinoamericanas con mayor feminicidios del mundo y lo que es peor, se encuentra entre los cinco países del mundo con mayor crecimiento en las tasas de homicidios de niñas y mujeres.

En el “mes de la mujer” te pido: no me regales rosas y no me organices fiestas, lo único que te exijo es: no nos agredas, no nos re victimices y no nos mates.