Fi, fa, fo, los votos quiero yo… Si pásale

Por: Janet López

A 4 meses de las elecciones intermedias de Querétaro, este es un tema que aún se encuentra en boca de todos y en parte se debe a las constantes recomendaciones e incluso regaños, que el Tribunal Electoral del Estado de Querétaro (TEEQ), ha emitido de manera constante contra el Instituto Electoral del Estado (IEEQ).

Uno de los últimos regaños es también, el más sorprendente, debido a que por 14 días el III distrito local quedó sin custodia pero, lo que es peor, se dejó que un extraño entrara a la bodega en la que se encontraban los votos sin dar explicación o sin siquiera revelar su nombre.

Al escuchar las declaraciones de los magistrados del Tribunal me remití, de manera inmediata, a un cuento de la infancia en el que, una madre cabra les advertía a sus hijos de los riesgos de abrir la puerta a desconocidos e incluso les dio tips para acreditar la personalidad de quien tocara pero, un día; al salir ella a trabajar; un lobo usó un sinfín de artimañas para devorarlos. Los cabritos se protegieron al extremo, pero ese lobo utilizó un sinfín de tácticas hasta que logró engañarlos.

De acuerdo a lo declarado por los magistrados, en el Distrito III se alcanzó una inocencia y confianza mayor que la de los cabritos, porque la apertura de la bodega se dio sin, siquiera solicitar el nombre de quien exigió el ingreso.

Narraron que el acceso se dio luego de que una persona llamó al distrito III y dijo que era un funcionario del Instituto Nacional Electoral (INE) y que quería entrar a la bodega, a lo que se accedió de manera inmediata.

Los magistrados explicaron que para abrir cualquier bodega, se requiere una resolución del Tribunal permitiendo el acceso para un asunto en específico y que en la apertura debieron estar presentes todos los responsables, al igual que los representantes del Partido, situación que no ocurrió, tampoco se solicitó un oficio del INE, en el que se indicaba lo que se estaba buscando o se pretendía encontrar, que casillas se abrirían, no se le pidió un documento que lo identificara como funcionario y ni siquiera, se le preguntó el nombre.

En este punto es necesario recordar las medidas de seguridad que se adoptan para que una persona pueda emitir su sufragio, la cantidad de ciudadanos que, de manera voluntaria, destinan su tiempo para velar la jornada así como cuidar los votos y los hechos a los que otros se tuvieron que enfrentar para evitar el robo.

Si analizamos los más de 100 votos extra que se detectaron tras el recuento en el distrito IV (que también permaneció sin vigilancia por 3 días), lo arriba narrado del Distrito III y que en sesión de consejo, el IEEQ dio a conocer que los llamados de colocar elementos policíacos afuera de los distritos no se respondieron como debía por las corporaciones de las secretarías de seguridad pública municipal, a la próxima, deberían llamar a alguien como esa mamá cabra para capacitar a los responsables en la forma de proteger el voto. Así no tendríamos que escuchar un diálogo que bien podría haber sido como el siguiente: -«Hola, soy el lobo y quiero jugar con tus votos»; -«Ah, mucho gusto, pásale».

Nota: Publicado originalmente en el informador en la política http://issuu.com/el_informador_politica/docs/septiembre-2015